Javier Arzuaga

mayo 25, 2016 (Atlanta)


No se ve bien que uno hable de sí mismo, ¿verdad que no? Cierto que a lo largo de la historia muchas veces la verdad hubiera resultado maltrecha, fusilada o enterrada viva, si quien la encarnó y la vivió nos la hubiera contado en primera persona . O en tercera, es igual. A mí me costó mucho, tuve que superar muchas resistencias que yo mismo me ponía, para escribir “La galera de la muerte”, recuerdos y vivencias de la Cuba revolucionaria en el año 59, de La Cabaña, el paredón, los fusilados, los que mandaban a fusilar y yo mismo, perdido en sombras, las de la medianoche y otras más. Después que me vi impreso en un librito de ciento y pico de páginas, perdí la modestia o la vergüenza o el miedo, o todo ello. 

Los hechos quedaban atrás, a cuarentaitantos años de distancia. De manera que cuando un día se presentó en mi casa, en Puerto Rico, una pareja de paisanos -Amaia Apaolaza y Ángel González Katarain- que querían conocerme y hablar conmigo sobre mí mismo y sobre ´todo aquello´, les respondí que “bueno, si están en las de perder el tiempo, allá ustedes, es suyo, digo el tiempo que van a perder”. Insistieron. A la vuelta de pocos años nos hicimos entrañables amigos”. Se dedicaban a grabar y comercializar música popular vasca y a Ángel le tentaba el cine documental. 

De aquel primer encuentro, del material que grabaron y del libro como referencia de fondo, surgió en ellos primero la idea de producir un documental cinematográfico y luego la de una publicación digital del librito, con pequeñas modificaciones y añadidos en el texto y título distinto, el que desde un principio a mí me había gustado, “A la medianoche”. En mi último viaje al ´txoko´ -en euskera, rincón en el que uno ha nacido o vivido- se estrenó el documental en mi pueblo. Lleva el mismo título del libro, “A la medianoche”. Yo estaba presente. Me sentí halagado en parte y muy emocionado. Les comenté a Angel y Amaia que me parecía oscura, falta de luz, la cinta. Angel me respondió preguntándome si no era oscura la medianoche en La Cabaña, si otras muchas oscuridades no rodeaban el paredón. Bien contestado, Angel. He recibido ayer y anteayer un artículo y una entrevista que estos días han aparecido en la prensa de Pamplona con ocasión de la presentación del documental en una de sus sala de cine. Angel resume, cerrando la entrevista, el por qué de la cinta y el mensaje que él intentó transmitir con ella con las siguientes palabras:

 “La historia de Javier y la de tantos y tantos, en tantos lugares del mundo, es la de las revoluciones echadas a perder por los métodos utilizados, tratando de justificar un fin”. Yo no lo hubiera dicho mejor.

 


 A LA MEDIANOCHE